Desde el principio: manejar el blanco y negro

En pintura, blanco y negro no son colores sino VALORES.

Se denomina valor a la amplitud de la luz que define el color; más cerca del negro, más bajo es el valor. Sólo hay dos valores: blanco y negro.

Una escala de valores tonales tiene como extremos el blanco y el negro. El pigmento blanco representa el extremo de la escala de valores; el negro, el otro. Mezclándolos en proporciones diversas, obtenemos una amplia escala de grises intermedios distintos.

El tono resultante será más claro o más oscuro y más neutral.




Si logramos manejar las mezclas de grises, y aplicamos correctamente los negros, grises y blancos, podremos representar visualmente las luces, mediotonos y sombras de una imagen.

En esencia, es lo más simple para partir en el camino de la pintura, ya que al trabajar el claroscuro, entenderemos cómo se representa el volumen a través de luces y sombras.




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